Cuando Xiomara Castro ganó la elección para convertirse en la presidenta de Honduras, lanzó una serie de discursos que seguían la misma línea trazada por su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador: su gobierno sería austero en el uso de los recursos públicos y, por ejemplo, viajaría solo cuando fuese indispensable en asientos clase turista. Sin embargo, ella pronto dejó a un lado aquella promesa.
Una minuciosa investigación de la periodista Katerin Galo reveló que Xiomara Castro comenzó a utilizar vuelos privados a partir del 13 de enero del 2024 cuando asistió a la toma de posesión del presidente guatemalteco Bernardo Arévalo. En total, hizo 21 viajes oficiales de los cuales, al menos 8, fueron en aviones o jets privados sin haber informado las razones para no utilizar aerolíneas comerciales y, sobre todo, el costo con cargo al erario.