El equipo de investigaciones de Mongabay Latam recurrió a las herramientas de la inteligencia artificial para ubicar 67 pistas de aterrizajes clandestinas para el trasiego de drogas en las regiones peruanas de Ucayali, Huánuco y Pasco construidas dentro y alrededor de comunidades indígenas supuestamente protegidas por su alto valor medioambiental. No obstante, la delincuencia organizada ha talado al menos 46 kilómetros de bosque. Los narcotraficantes han asesinado a entre 11 y 15 líderes de estas comunidades quienes protestaron por la invasión a sus tierras. La cifra pudiera ser mucho más alta, pero las familias afectadas guardan silencio porque tienen miedo. Las matanzas y las desapariciones forzadas son parte de la violencia con la que viven día tras día. Los cultivos de coca suman 18 mil 742 hectáreas, tan solo en las tres comunidades mencionadas.