En la frontera de Haití y República Dominicana se han registrado historias atroces. La delincuencia recluta a jóvenes para llevarlos a ranchos donde trabajan como peones bajo condiciones de esclavitud. A las mujeres, les prometen trasladarlas con familias necesitadas de ayuda doméstica, sin embargo, muchas terminan en prostíbulos.
En esta investigación —presentada en 3 capítulos—, se muestra cómo los migrantes haitianos que cruzan ilegalmente a República Dominicana, desesperados por conseguir algo que llevarse a la boca o que huyen de la violencia, son apretujados en jaulas donde permanecen horas sin agua, bajo un calor sofocante. En las garitas, quienes pretenden cruzar con papales son golpeados brutalmente con varas y a puño limpio para que hagan una interminable fila y, al final, se quedan ahí, a la intemperie, para volver a intentarlo una y otra vez.